lunes, 25 de mayo de 2009

ALIMENTOS DE DOBLE PLACER


Placer gustativo y sexual aportados por los Afrodisíacos, alimentos así llamados en honor a la diosa del amor, Afrodita. Se definen como productos alimenticios con propiedades para aumentar el deseo sexual y optimizar el rendimiento físico en las diferentes prácticas sexuales.


En algunas civilizaciones, los alimentos con un alto valor nutritivo estaban considerados como los mejores estimulantes, siendo beneficiosos para el bienestar general de personas cuya dieta era normalmente escasa. Los griegos valoraban los huevos, la miel, los caracoles y los mariscos. Una receta árabe del libro El jardín perfumado recomienda a los muy tímidos la ingesta de un vaso de una miel muy densa, 20 almendras y 3 piñones durante 3 noches.


China milenaria y muy acertada


El planteamiento de los chinos era más científico. Medían y mezclaban raíces de plantas potentes, bautizándolas con nombres rimbombantes como “la droga de la gallina calva” en honor de un septuagenario que, ingiriéndola regularmente, engendró tres hijos y su mujer ya no podía estar descansando ni durmiendo, viéndose obligada a botar el resto de la poción en el patio, donde fue ingerida por un gallo. El gallo montó de inmediato a una gallina, permaneciendo sobre ella durante varios días sin interrupción al tiempo que le picaba en la cabeza para mantener el equilibrio, hasta que la gallina quedó totalmente calvo y el gallo cayó desplomado. El orgulloso inventor afirmó que el hombre que la ingiriese podía tener relaciones sexuales con 40 mujeres, 3 veces con cada una al día, por 60 días.


Otra receta china era la «poción de cuerno de ciervo», hecha de polvo de cornamenta y destinada a prevenir la disfunción eréctil.


Otros afrodisíacos


Con el paso de la historia, la lista de sustancias afrodisíacas ha incluido de todo. Plantas, insectos, testículos, cuernos de animales. Y mientras tenga una forma parecida a los órganos sexuales más se le atribuyen poderes sexuales. Así, un asta de ciervo o un cuerno de rinoceronte –ricos en queratina, y minerales, azufre, calcio y fósforo - pueden sugerir un pene en erección (el cuerno fálico original pertenecía al mítico unicornio), mientras que una ostra puede mostrar semejanza a una vulva. También la raíz de mandrágora o raíz oriental de ginseng se asemejan a una forma humana o al pene. En realidad, los principios activos de la mandrágora son dos sustancias inductoras de sueño, por lo que no resultan estimulantes. Otro producto frecuentemente citado es la mosca española o cantárida. La cantaridina obtenida de las alas disecadas de este insecto, es una sustancia altamente tóxica. Irrita los aparatos digestivo y urinario que, aunque puede provocar sensaciones parecidas a las de la excitación sexual, puede ulcerar y causar sangramiento en las vías urinarias. Su sobredosis puede llevar a la muerte.


La yohimbina, obtenida del yohimbé, árbol de Camerún, considerada también afrodisíaca, fue desechada por la medicina luego de considerarse alternativa en el tratamiento de la disfunción eréctil.


El alcohol, la droga socialmente aceptada y más usada, además de producir sopor y languidez, también puede provocar euforia y permite la pérdida de los controles conscientes facilitando la desinhibición sexual. Aunque el alcohol provoca el deseo sexual, puede reducir el rendimiento y disminuir la sensibilidad de la piel.


Realidades


· La medicina moderna ha demostrado que, siendo deseo y excitación sexuales mecanismos del funcionamiento sano y normal del organismo, no dependen de una sustancia externa.
· Como mucho, alguna sustancia pudiese ejercer su efecto en sólo un aspecto de la respuesta sexual y del organismo de una persona, y tampoco en todos los casos en los que se use.
· La conducta sexual está influida por muchos factores (culturales, educativos, ambientales, morales, religiosos, filosóficos, y éticos) y en menor grado es afectada por los estímulos internos o fisiológicos. Pueden funcionar también enalteciendo el ambiente y el preámbulo a las relaciones sexuales o como “placebo”.
· Las hormonas sexuales juegan un papel determinante en el deseo sexual y en el mantenimiento de los órganos sexuales y su funcionalidad. Su aplicación debe hacerse estrictamente bajo evaluación, indicación y control médicos.
· Los medicamentos para disfunción eréctil no aportan deseo sexual, pasión, ni más tiempo para eyacular. Sólo aportan erección y la rigidez suficiente al pene para un buen desempeño sexual.


En conclusión, haciendo alusión a una canción de Ricardo Arjona, “el afrodisíaco más cumplidor no son los mariscos sino el amor” y, por supuesto, una pareja que inspire ese sentimiento y se constituya como un estímulo sexual suficientemente excitante en una relación de pareja y un ambiente agradables y propicios.

1 comentario:

Cato dijo...

esta muy buena la imagen del brocoli tirando con la zanahoria, jejeje